Puerto Plata: El ambiente de libertad, de circulación de personas con opiniones distintas, de trovadores, poetas, pintores, comerciantes y aventureros que fijaron allí residencia, hizo que este pueblo fuera realmente “encantado”.

La riqueza guarda en sus monumentos históricos, en sus casas victorianas, en sus costumbres trasnochadoras y bohemias, en sus gestas patrióticas y en el carácter de la gente, hicieron parte del milagro en menor tiempo que en cualquier otro lugar del mundo. Ayudaron tanto como pudieron hacerlo la belleza de sus playas y las inversiones realizadas.casa de la cultura

En Puerto Plata muchos de los munícipes más importantes no nacieron en el pueblo, como fueron los casos de José Dubeau y Mary Lithgow. Pero se quedaron allí toda la vida y en ese pueblo dejaron fijada su residencia eterna. Otros, trashumantes, como Colson y Brito, anduvieron por el mundo y regresaron a descansar para siempre en la tierra que les vio nacer para disfrutar, por toda una eternidad de sus encantos.

El Puerto Plata de las logias masónicas, de orfelos, de los clubes de Comercio, Fe en el Povernir, Club de Damas, Renovación, Unión Puertoplateña, Puerto Plata Tenis Club, ese pueblo preparó el ambiente que luego sirvió de base a la actual sociedad que ahora los ve morir abatidos por el comején y el olvido.

La sociedad local vive profundas transformaciones fruto del choque con otras culturas, y aunque ese encuentro siempre estuvo presente en la historia local y enriqueció la cultura auttócton, nunca fue tan masivo y permitía ir integrando, controlada y sabiamente, elementos llegados de otras latitudes.

El puertoplateño de hoy, que tiene la suerte de vivir en la ciudad de cultura más interesante del país, tiene el reto de recibir, como siempre lo recibimos, al mundo y conquistarlo, sin permitir que nos invada y avasalle.

* Datos tomados del Libro: Puerto Plata letras, colores y sonidos, autor Lic. Angel Lockward